Redes saludables — o a la mierda las redes?
Estar a solas con nosotros mismos está lleno de incomodidades.
Pensamientos que inquietan, sensaciones corporales que molestan, situaciones no resueltas que aún pesan. Que al parar, al habitar nuestra soledad, con frecuencia nos visitan.
No es que en otros momentos no estén. Es que en el hacer es posible distraernos. Pero ojo, eso no quiere decir que no estén afectando y condicionando.
Y acá aparecen las redes. Pusieron a un click de distancia la posibilidad de salir de esa incomodidad. Y la llenaron de imágenes lindas, realidades perfectas y retocadas, entrenamientos, información y productos de lo que sea que quieras.
Se insertaron en la sociedad como avance, como la nueva normalidad. Y hoy, el espacio sin redes, sin registro, ya casi no existe.
Una incomodidad que no es solo mía
Me lo comentan en sesiones, en conversaciones con amigos: “no aguanto más el móvil”, “me desinstalé el Instagram”. A su vez, cuando nos encontramos, el móvil siempre está. A tal punto llegamos, que hoy la des-conexión es un lujo por el que la gente paga — hay retiros y actividades sin redes porque el espacio libre de pantallas ya no ocurre solo.
Como humana, como usuaria y comunicadora en estas plataformas, esta situación me preocupa y me afecta.
Me cuestiono mucho sobre qué compartir y cómo. Sobre si lo que pongo acá suma o se pierde entre tanto ruido. Sé que tengo cosas valiosas para compartir — cosas que siento que deberían ser parte de la educación básica y no lo son. Y al mismo tiempo, hay días en que el ruido es tanto que me pregunto si tiene sentido.
A todas las personas que me recuerdan que sí: gracias. Me dan fuerzas para seguir buscando formas más cuidadas y reales de estar acá.
Por eso mismo estoy escribiendo también por acá, en Substack (aunque aún no entiendo del todo). Apostando a una lectura más lenta, más profunda, sin algoritmos.
Dos caras
Por un lado, las redes no son el problema en sí mismas. Nos han abierto muchas puertas y hay información muy valiosa. Aunque sucede algo que no es menor: estamos llenos de información y no sabemos cómo integrarla. Un post puede ser una puerta, pero después toca actuar, integrar, bajar eso al cuerpo. Y eso no lo hace el scroll.
Por otro lado — las redes están diseñadas para que estemos en ellas el mayor tiempo posible. No es un efecto secundario. Es el objetivo.
Activan en el cerebro el circuito dopaminérgico — recompensa rápida, el mismo que activa cualquier adicción. Sostener un límite sano requiere un esfuerzo real. Además, la comparación con un ideal parcial y retocado es constante.
Para los adultos, que contamos con más recursos, ya es mucho. En adolescentes, ni hablar de los niños que tienen acceso — el daño que está causando es otro nivel, y me preocupa enormemente.
Se está deteriorando la conexión real con otros — sin distracciones, sin móviles. Y esto no es un lujo ni un extra. Es una necesidad básica que estamos descuidando.
Mi pregunta
La terapia, el yoga, la meditación — la disciplina que elijas — tienen un punto en común: nos enseñan a habitar esa soledad, a ratos incómoda y dolorosa. Y a acercarnos a nosotros mismos.
Me pregunto si cuanto más cerca y en paz estamos con nosotros mismos — con lo fácil y con lo que cuesta — más fácil es sostener un límite sano con las redes. Creo que sí. Pero que no deja de haber un esfuerzo.
Más dudas que certezas
No quiero dar tips ni decirte lo que me funciona a mí hoy. Creo que está lleno de ese contenido. Lo que sí quiero es invitar a la reflexión — a mirarnos, a conversar sobre lo que está pasando.
No sé cómo se resuelve esto. Hay cosas muy buenas en las redes. Hoy elijo seguir usándolas, confiando en que sigue siendo un gran canal para compartir. Aunque esté complicada la situación.
Algo que tengo claro es que necesitamos más presencia. Más espacio sin pantallas. Con los demás y con nosotros mismos. No como un lujo o algo opcional — es una necesidad.
Y que necesito poder hablar de esto acá. Esto me afecta y nos afecta a todos — la salida no es solo individual. Al final, esto es una red social, un punto de encuentro, ¿no? No solo una presentación de productos y marcas.
¿Vos qué pensás? ¿Redes saludables o a la mierda las redes?







